Vibecodeando una app para hacer ejercicio | Macarena Quiroga

Vibecodeando una app para hacer ejercicio

Imagen hecha por mí con el paquete {aRtsy}

En diciembre empecé a ir al gimnasio, algo que no había hecho nunca en mi vida. Hice yoga, pilates, danza y stretching, pero nunca nada con pesas. Y decidí que a mis 36 años era momento de empezar a fortalecer mis músculos. Al principio era fácil, porque le consulté al entrenador local y me dio una rutina sencilla; después empecé a copiarme de los ejercicios que hacían las demás personas. Pero de golpe el algoritmo de mis redes sociales se dio cuenta y me empezó a mostrar miles de cuentas de fitness. Pero, ojo, no cualquier cuenta de fitness, sino cuentas de fitness de mujeres feministas. Realmente espectacular, críticas al patriarcado en el gimnasio, por qué los consejos de nutrición no funcionan igual para hombres que para mujeres, por qué la técnica de los ejercicios debe ser distinta para el cuerpo de las mujeres. De tener cinco o seis ejercicios más o menos fáciles, de pronto empecé a incluir en mi vocabulario palabras como curl y press, y distintos tipos de ejercicios que por algún motivo que desconozco están asociados a Europa del este, como la sentadilla búlgara y el peso muerto rumano. Esto amplió mis conocimientos sobre el mundo del fitness pero también me generó un fomo tremendo: ¿qué hago ahora? Digamos que interactuar con los entrenadores de un gimnasio de forma recurrente no es de mis actividades favoritas…

Por supuesto que la solución tiene que ser crear mi propia app, así que le pedí a Claude que la hiciera por mí. Honestamente fue muchísimo más sencillo de lo que esperaba, ya que mis experiencias previas vibecodeando una app no habían sido buenas1. En menos de dos horas ya tenía una app corriendo, con una funcionalidad básica y una estética aceptable. Le tuve que pedir algunos ajustes (por ejemplo, que quitara algunas máquinas que no están disponibles en mi gimnasio) y las reescrituras mantuvieron el código funcional.

Ahora, creo que hay algunas cuestiones a tener en cuenta. La app es bastante sencilla y, a diferencia de mi experiencia anterior, no necesitaba una conexión con una base de datos externa. Es decir, el mismo código de la app genera el nombre, descripción y características de los ejercicios, lo cual implica un límite a la cantidad de ejercicios (siempre y cuando valoremos la velocidad y espacio) y si quisiera incorporar nuevos ejercicios preferiría hacerlo a mano en lugar de pedirle a Claude que lo reescriba, para evitar el derroche de agua. Tampoco tengo idea de dónde tomó Claude la lista de ejercicios, el nombre, si efectivamente ejercitan los músculos que dicen que ejercitan (por supuesto que toda ejercitación física debe hacerse con la supervisión de un entrenador, por favor no se arriesguen).

Eso me lleva al segundo aspecto: tengo una app funcionando, sí, pero no aumenté ni medio cm mi conocimiento sobre las shinyApp. Puedo leer a grandes rasgos lo que hace, y si necesito agregar los ejercicios lo puedo hacer porque sé la sintaxis de R, pero si necesitara agregar otro botón u otra funcionalidad, no sabría ni dónde empezar. No puedo explicar paso a paso qué hace el código, por lo tanto soy 100% dependiente de Claude (u otra IA) para mejorarlo, corregirlo o actualizarlo.

Creo que vibecodear puede ser una gran herramienta para tareas que no sean centrales a nuestro trabajo o a nuestro objetivo de aprendizaje, pero también puede ser una fuente de deskilling [¿descualificación? ¿pérdida de habilidades?]. Vibecodear en un ámbito o herramienta que no manejamos puede dar la ilusión de superpoder, pero creo que puede ser una trampa: tenemos que tener una confianza ciega y una entrega absoluta a lo que puede resolver el modelo.

Escucho mucho decir “usemos LLM para las tareas repetitivas o que no nos aportan valor”: usé Claude también para escribir el readme del repositorio donde está la app (de hecho, si la quieren chusmear, acá está el repositorio y acá está la app). Obvio que no me convenció el primer texto que hizo (muy gymbro, muy marketinero) e incluso después de ajustar el estilo cambié también aspectos del texto. ¿Cuánto es usar la IA para acciones rutinarias y cuánto es vagancia? ¿Cuánto hay de estas actividades rutinarias que son parte de la misma actividad cognitiva?

Al mismo tiempo, creo que una de las causas del éxito en el vibecodeo puede ser también la claridad con la cual explicamos nuestro problema, nuestro objetivo y las características de lo que queremos lograr. Y ese mismo ejercicio metacognitivo, en pos de la claridad y el prompt engineer2, puede ayudarnos a entender lo que queremos lograr.

En fin. Ni pesimismo ni optimismo. Incorporemos las herramientas, pero que trabajen para nosotras, no al revés. No entreguemos nuestra autonomía (sobre todo cuando nuestro futuro laboral depende de ello).


  1. Acá debería linkear un post que tengo en borradores hace más de un año y nunca terminé, donde cuento mis intentos por hacer una app de planificador de comidas, una versión mejorada de este planificador (100% hecho por mí). El post cuenta que la experiencia fue bastante mala: si bien la app funciona, fue una tortura que ChatGPT entendiera lo que quería hacer, que fuera claro en el formato en el que tenía que tener las recetas, que se conectara adecuadamente a la base de datos, todo eso en el contexto de mis muy limitados conocimientos de Shiny.↩︎

  2. Otra idea que me viene rondando la cabeza pero que no tengo tiempo de desarrollar: los y las docentes venimos haciendo prompt engineer desde siempre. Básicamente nuestro trabajo es pensar cuál es la mejor forma de expresar una determinada consigna para que un ente que funciona de formas que no conocemos, la realice de la mejor forma posible. No tengo pruebas ni tampoco dudas.↩︎

Macarena Quiroga
Macarena Quiroga
Lingüista/Becaria doctoral

Investigo la adquisición del lenguaje. Estudio estadística y ciencia de datos con R/Rstudio. Si te gusta lo que hago, podés invitarme un cafecito desde Argentina, o un kofi desde otros países. Suscribite a mi blog aquí.